Poco a poco y sin apenas esfuerzo.
Escucho la voz ausente de tu boca, recuerdo como solías suspirar,
como el aire se liberaba y escapaba, libremente desaparecía. Oídme
cuando hable, cuando tenga algo que decir, pero sobre todo, oídme
cuando no diga nada. Cuando mis ojos hablen, cuando la dulce gaita
ausente de tu risa haya desaparecido totalmente. Cuando por cobardía
no utilice mi voz para gritar, cuando por miedo esconda mis ojos,
cuando por rabia cubra mis oídos, cuando por necesidad escriba.
Yo quiero decir hoy, un día
cualquiera, que los castillos que se construyen en el aire sin apenas
esfuerzo, son difíciles de derribar. Por eso, nunca te dejes detener
por el que dirán, las ilusiones, queramos o no, forman parte de
nuestra vida.
Ilusiones, deseos...comparables a
cuando el pastel aparece sin guinda, cuando el regalo trae
intencionadamente el precio, cuando las sonrisas son compradas,
cuando la vida sigue sin un objetivo o cuando yo estoy, y tú, no.
Y así, como cada día transcurre para
mi, transcurre para los demás. El mundo sigue girando incansable y
la esperanza llega con cada rayo de sol, desaparece con cada rayo de
oscuridad.
Queridos ojos que recogéis
en fotogramas cada una de estas palabras, que han sido escritas con
bolígrafo azul, que mi alma ha redactado y que mi corazón ha
dictado, no tratéis de buscarle un significado a esto, solo
recuerden que la exigencia de un buen escrito es, precisamente, que
no sea comprensible.
Paren el motor de su vida, escuchen como pasa
el tiempo, como se nos escapa. Corran, síganlo, es valioso, no lo
dejen escapar. Cierre los ojos, abra los brazos. Respire el dulce
aroma de la vida. Abrácense a sí mismos, nadie les va a querer más.
Coja fuerza, aire en los pulmones, coraje en los costados, levántese
con el peso de todo eso a sus espaldas y grite en absoluto silencio.
¿ Lo nota? Necesita algo más, su propia compañía no es
suficiente. Es ahí, ese instante, ese momento justo en el que la
aguja del reloj pasa por un número, el mismo momento en que tu
corazón está bombeando sangre y que tus pulmones están liberando
el inocente aire prisionero dentro de ellos; sí, ahí, cuando solo
quieres corres hasta el infinito, hasta donde puedas llegar...
La correspondencia no
siempre se encuentra en el buzón, no siempre se encuentra. No
siempre viene firmada, no siempre trae el remitente deseado, a veces
con dirección equivocada...
Sonríe pequeña boca,
muéstrale al mundo la razón de mi perplejidad, sonríe. Ríe, toca
esa melodía asombrante que vuelve loca mi cabeza. Toco el cielo a
momentos, tocado y hundido a ratos.
Dile a tu lengua que baile
dentro de tus murallas, dile que baile y toque esa voz que sueño
oír.
Paso tras paso, inspiración
tras expiración, parpadeo tras incesante parpadeo, latido tras
latido, yo tras ti. Querido, sí, querido querer querido.
Rosa blanca de mi alma, que
con tus espinas en mis manos tiñen de rojo tus suaves pétalos, que
con mi odio pongo murchos, que con mis lágrimas revivo. Que poder
tan grande tiene aquel que no sufre, que don más grande tiene aquel
que no hierre, que poder más grande tiene aquel que no tiene.
No busques jamás tu
felicidad en una cartera ajena, jamás. El tiempo es sabio, es
longevo, espéralo. La felicidad te buscará a ti, mantén la puerta
de tu corazón entreabierta. Si llega a ti, recógela con cuidado,
trátela como la mejor de las princesas, como la más delicada flor,
como lo que es, la base de tu vida. No le pongas rejas, pero impide
que se escape.
Si sigues leyendo o
escuchando esto, hazlo con cuidado; en tus manos tienes todo mi
mundo.
Lee, escucha cuando mis
manos hablen, cuando mis ojos escupan odio, cuando mi boca cierre sus
puertas, cuando sea necesario no decir nada para entender que tu
silencio escuchando el mio es lo que necesito. Coge información,
llévatela a tu corazón y discute con el la dirección que vas a
coger .
Háblalo todo, siempre, en
ese lugar a donde los demás no están invitados a entrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario